domingo 19 de febrero de 2012

Engarzadas las intenciones me quedo de ella

A Patchwork de Mari Carmen Azkona.

Un hijo dado a luz en una sociedad empobrecida voltea como una semilla en unos corazones extraviados.

Llevas implícito un lucero.

Hoy mientras voy leyendo sonrío feliz al denotar la sencillez con la que una amiga de la palabra escrita nos acerca un poco más a la dignidad al expresar:

--Porque en este libro hay parte de mí, sin duda, pero también mucho de tod@s los que me habéis enseñado, empujado y ayudado--

Te habré de buscar entrada esa noche.

Hoy mientras desmigajo los alrededores de cualquier lugar en busca de aquello que más falta nos hace, un hecho me explosiona dentro, realidad cierta. Me detengo, te pienso, me abandono en un río de humildad hallado en la propia tierra.

No hay ausencia, será silencio,

Hoy es día de celebración cuando es mañana saberse arropado en un nuevo refugio hilado en verso tras el reverso de otro invisible verso afrutado mientras las uvas se caen de las cuatro estaciones al ser dos quienes pueden ir a recoger en la vendimia esta quietud traída a una pradera abierta en la laguna.

vendrás al tiempo a lamer heridas.

A Patchwork no lo voy a acoger como a un libro, le quiero ver como a un prisma donde impregnarnos de racimos de fe humana, le quiero sentir como a un aliado si nos dejamos mecer entre huellas y esencias.

Ruiseñor de un firmamento, devuélveme,

Sueños salidos de un altar espontaneo y austero, pesadillas venidas del sentir de un pueblo, visiones de una doctrina levantada en un obelisco de sentimientos volcados que inspiran un universo al acudir a descubrir de una entera poetisa la franqueza que nos extiende en la naturaleza de su verbo intuitivo en el que todos estamos censados porque es su deseo y una voluntad recopilar nuestras vivencias.

regrésame al lenguaje invisible que nos vence.

http://maricarmenazcona.blogspot.com/

A Mari Carmen Azkona.

Rafael. Rd.

miércoles 1 de febrero de 2012

Conocí a una árabe por las tierras de las Españas.

Todo evoluciona, tanto todo cambia, las doctrinas, el pensamiento, y erigidos a comienzos, ordenadas ya las diferencias, insólitos ahora mostrados los valores y sus formas, las mismas que podréis apreciar en el nuevo continente o descendiendo algo más al sur entre los idiomas que anudan una circunferencia aun cuando por derecho sea que fuera creada en lo divino o en lo terrenal, será que bien delimitada sobre las soberanas fronteras también os pertenece.

Son ellas, es su tiempo, son el instrumento, ya os lo dije mientras era instruido para antes de volver como ciudadano de la India, me hace tan feliz recordar un escrito apasionado y elaborado donde se articula un edicto junto a un manifiesto y el resto de todo aquello que fui capaz de traeros en palabras asimiladas –llevémoslas a Atenas, mostrémoslas la biblioteca de Adriano arriba en la Acrópolis …-- y aunque esta sencilla cita se cae en desorden, pero con ese carisma que le une al innegable propósito contenido de un esplendor inmaculado traído aquí para dialogar, para extender un clima distendido y correcto, nunca con el ánimo de incitar –repito— quien así desee entenderlo también será invitado a parlamentar, pero no nos busquéis fuera de nuestra intención como un cometido innegociable porque llegados a este punto podréis regresar hasta rehacer el mismo camino que os trajo, ya habrá anochecido, entonces no, ya será tarde para volver, y no, no seréis escuchados, quedareis olvidados, expuestos y dejados en la ignorancia tan arrimada a vuestra vergüenza.

La sorpresa como caudal se asoma al descubrir a una joven alzada en voluntad con la propia, y a solas urdió en la valentía y el empeño dejado por delante entre las mismas columnatas de arriba por la Acrópolis madura. No, no hubo nadie ni nada concreto que dirigiera este anhelo, fue incorpóreo, accidental, fue obra de todos y de todo, de la ciencia, de la religión, de la naturaleza, de un casual en su afinidad al probar de tantas mesas el pan y la miel de iguales sabores y texturas según nos hayan sido mostrados a los cinco sentidos. Ocurre, ocurre en ocasiones, sea ser milagro, excepción, genética o ciencia que aparece y surge el bien aventurado a quien yo nombro como el sexto y más completo de los sentidos al mostrarse la intuición como una profecía realizada en la proeza de un ser distinto pero nunca divino e inalcanzable, más bien es próximo, cercano, aparente, parecido a ti. Ahora bien, ahondando en el trato, tienes su permiso para pregúntala cuanto gustes.

No, no temas, no es la hechicera enviada, solo es un rostro configurado en un cuerpo. Hazla la contra a su opinión aun a sabiendas de tu error, disimula en la picardía, se inteligente, ponla a prueba, vuelve a oír sus argumentos, sus propuestas, déjate seducir en su lenguaje atlético, sorpréndete, veras que no habrás de quedar defraudado en su infinita paciencia de querer ayudar a comprender tanto y mas como ya la adivinaste en la mirada al serte presentada en un destino que os cruzo.

Ahora, llegada ya la hora, y aun a sabiendas de que yo no sea el primero, acepto y entiendo que lo que menos importa es la distancia sobre una lista numerada, importa sumarse a la intención tan fiel al ir a encontrarnos.

Ahora os alcanzo sin nada pretender, vuelvo siempre a vosotros sin la afilada hoja de la crítica. No, no la he querido traer, la he preferido dejar abandonada en otros derroteros a combatir muy distintos postulados.

Inicio para vosotros un pensamiento acercado desde la emoción y el deseo renovado de ir a abordar y a crecer en una realidad construida fuera de la imaginación que se ha dado exacta en un lugar, en una fecha, en un país y sobre una ciudad concreta en el justo momento de vuestra celebración y penitencia. Es ella quien surgió como una revelación tan tangible y palpable como lo sois cada uno de vosotros. Pero no, no os daré el nombre de esta afable y portentosa muchacha partida entre dos mundos.

Es ella la primogénita que mas os ama y os respeta en la primera mujer árabe que he conocido como haz de luz y excepción que honrará a la nueva raza de libres pensadoras como una líder para un próximo Islán más tolerante. Pero cuando política y religión no pueden ir juntas de la mano, será que siempre podrán ser mostradas sobre identidades diferentes como instituciones definidas e independientes.

No, no es necesario reformar un libro sagrado, lo escrito, escrito esta. No, no violentaremos ni osaremos alzar nuestra voz –no, yo mismo no lo hare— contra lo establecido por lo divino.

Lo divino, divino es y así ha de permanecer, intocable.

Se dan infinitas las formas urdidas de formulas al querer ir al dolor mismo que se respira en una sociedad, es tan sencillo validar el desapego humano, solo es necesario promulgar las leyes necesarias y más justas haciendo uso de los parlamentos, liberar el pensamiento –y no, no hablo de libertinaje. No, no os confundáis en la intención del vocablo cuando explicito y definido se queda en una dirección—haced iguales a vuestras esposas e hijas, tomad en ejemplo a esta nueva árabe.

Me gusta como acogéis agradecidos la tolerancia, le seguís bien los pasos al avance cuando surcan los cielos vuestras aeronaves celestes embanderadas, y sobre los raíles las locomotoras oscurecidas provenientes de los áridos desiertos en los que os compartí en las noches más calurosas al frescor de las Haimas en convivencia sobre un septiembre matador y tortuoso, fue hermoso aprender de la calma que os adorna tan exquisita la virtud que os hace tan pacientes, y aun sois más valiosos enraizados en las familias como en un baluarte asombroso en el que me hube de sentir hipnotizado, recompensado al recibir vuestras condecoraciones, fueron los abrazos, esas miradas condescendientes, los intercambios naturales y puros de los gestos entendidos extraídos del azúcar moreno de cenicientas casi bordeando a oriente desde este África presumida y latente a tan solo el salto de un beso hasta mi tercera patria, hacia Asia.

Me hube de caer aplomado admirando vuestra fuente de conocimiento que siempre compartida tantas veces os fue sustraída cuando con solo haberlo pedido habría sido suficiente. Ya lo dejaban rubricado a este afluente del conocimiento a la vista de todos por entre las mismas calles vuestros matemáticos tan enamorados del algebra y de las cuentas que aun a día de hoy siguen esparcidas por el mundo como una unidad de medida universal extendida y acuñada en los Romanos cuando iniciaron el exilio de sus complicadas tablas incendiarias de cerebros.

Y siguieron elevando al conocimiento de uno a uno los consiguientes y pragmáticos estudiosos, fuisteis vosotros los árabes a experimentar, hora sobre los libros y los solares ahora llenos en esa conjunción estelar augurada de vuestros astrólogos seguidos de los valientes generales arquitectos al frente de sus ejércitos de guerreros obreros especialistas en adornar los vacios huecos de solo aire y polvo traído del Sajara a quien sigo conservando en la vitrina de recuerdos de viaje como un tesoro bendito y alado en la mayor sonrosada rosa del desierto que yo haya vislumbrado, o a los cachitos de las corintias columnatas del bárbaro y arrojadizo templo de Luxor de allá de Egipto, pero indaguemos un poco más en las fértiles huertas de unas Haimas elaboradas para el recreo intenso de las familias y de sus brazos extendidos en el resto de sus parientes siempre traídos también consigo a los amigos a la juerga de una jerga honorable participada hasta en los críos, aquí todos y todo se acierta a tener en cuenta, e incluso si tu procedencia sonsale de Europa, pues no, no les importa, te habrán de recibir intacto y entero, será que desde su suelo alfombrado y sus bandejas repletas de cuscús con gotas de leche de camello encomendada de dátiles para probar junto con estos que vendrán después, los frutos secos aderezados en te a la menta seguido al otro a la hierba buena, pero no sin antes cebarte de dulces postre en pastelitos como trocitos de cielos descendidos a las mesas para acometer y acontecer desde los estómagos en el resto de un paraíso comenzado en las Shishas y los cafés turcos con los que las noches serán caudalosas y complacientes en los ritmos musicales que nos habrán de alterar el ánimo mas bailongo.

Y cuan alegre recibo y recojo una trifurca simulada y pachanguera regalada de entre sus legendarias costumbres al son de este carnaval autentico al que he sido traído, donde me arrojo a tocarlo todo y a besarlo ilusionado ingresando como regresado de nuevo a la mocedad fogosa olvidando este cansancio de ahora. Son inagotables las fuerzas que nos acompañan en este punto de la vida cuando sobrados de soberbia todo cuanto nos rodea nos parece alcanzable, vamos vibrando brincando sin descanso de unos a otros, a los amigos, a los padres, en los hermanos, indecibles saltamos aun con mayor brío sobre las deliciosas amadas amantes al ser alzados al cenit en los espacios donde los sentidos al fin se conocen.

Y nos creemos invencibles ahuyentando la fragilidad que anterior nos acecho.

Pareciéramos haber abandonado aquella etapa menor como asfixiados en una inseguridad creciente de dudas, pareciéramos haber llegado a la fase de nombrarnos como hombres de buena voluntad como al igual lo hacéis vosotros, pero fuera de unas costumbres tan distintas y distantes entre sí.

Unas las occidentales, las otras las árabes.

Y, a bien teniendo la dimensión terrenal o divina de ser capaces de designarnos como hombres de buena voluntad, sea que construyamos desde ella la armonía necesaria donde poder conversar con el ejemplo de vuestra infinita paciencia para acercar las diferencias. No, nunca nos vallamos a aumentar las distancias ya dadas que nos apartan, dejémonos seducir en la virtud de un dialogo razonado y tolerante porque jamás hallaremos mejor desierto que nos habrá de aproximar al sentido común de un oasis por donde la humanidad comprenda de una vez por todas que la guerras significan muertes envenenadas y en su opuesto reverso contrario brotara este mundo de magia de las palabras más sencillas que nada esconden, las mismas que se han de entender como la única herramienta que nos ha de proveer de la amnistía eterna; yo desde luego abogo por la palabra en la buena voluntad de los hombres cuando solo es ella quien nos abre a la paz.

También os habré de pedir a vosotros a todos los árabes hombres, y por igual será algo que también nos habremos de replantear todos los occidentales hombres al ir a hacer frente a la gran realidad social que me ha traído hasta estas líneas cuando resulta más vuestra que mía –pero es que siempre es tan grato apropiarse de lo ajeno cuando la razón y el ser es tan valido, valioso y hermoso -- en una mujer árabe excepcional como un ejemplo a seguir.

Al mundo Árabe.

Este es vuestro reto de hoy desde un presente para descifrar un futuro incierto en estos tiempos tan difíciles, pero sabed que os acompaña una esperanza reencontrada y tan real como lo son todas las mezquitas a las que siempre acudís en esas llamadas tan deseadas que os convocan a la oración hasta vuestras primeras casas de refugio donde tanto os he conocido. Sabed que os acompaña una mujer árabe excepcional como un regalo y un ejemplo a seguir. Yo os he expresado a una y os la he presentado, pero a las que quedan las habréis de descubrir vosotros, y no será menos importante que vosotras las mujeres árabes también os mostréis en la viva voz de lo que sois, valientes, capaces y sin temor alguno.

Al resto del mundo occidental donde no sabemos ver.

Este es nuestro reto de hoy desde un presente para descifrar un futuro incierto en estos tiempos tan difíciles, pero sepamos que nos acompañan enormes contingentes de mujeres muy dotadas cuando resulta que ellas no son el enemigo, el enemigo es nuestra intolerancia irracional desde siempre adscrita a nuestro orgullo y a la conciencia. Aboguemos por ellas desde las universidades hasta los senados sin olvidar las catedrales, será que juntos podríamos conquistar un futuro tan confuso.

Ellas, las esposas y las hijas hace ya tanto tiempo que se muestran tendiéndose enteras todo cuanto significan y son, son estos miedos tan nuestros quienes no nos dejan ver.

Rafael Rd.

miércoles 2 de noviembre de 2011

I-Destino. Viaje casual desde Celia hasta Pablo Neruda.

A continuación sonaran tambores, trompetas y guitarras para ir a celebrar la apertura de una caja con sorpresas e invenciones en un nuevo experimento literario con un índice de desvaríos tan descomunal que habrá de palpitar a ritmo de campana la imaginación con un único fin, el de no enloquecer en un delirio.

Dejarse acariciar por la libertad que nos entrega la imaginación es como reglarse un sueño salvaje para cuando se está despierto, y será que este escrito entre otros motivos ha sido creado para que pueda llegar a ser como una invitación que os podáis extender desde una mano hasta la otra para con vosotros mismos en el mejor testigo que os ha sido concedido, la dignidad.

Aclaración necesaria.

Hallaremos en el texto una especie de desvarió cósmico que se compone como una partitura sobre un vaivén de hechos reales que se suceden entremezclados unos sobre otros en un desorden intencionado y que pueden contener similitudes o en su opuesto contrario nada tendrán que ver entre sí.

Es a voluntad. A mayor esfuerzo menor recompensa desenterrara cada cual según interprete al ahondar en su criterio. Tal vez quise decir un contrario….

I-Destino. Viaje casual desde Celia hasta Pablo Neruda.

No puedo más que sentirme alagado –que miedo entrega este vocablo cuando se encuadra sobre una negativa por parte de ella en la petición de una primera cita al ser la respuesta siempre la misma, un no rotundo y contundente, tanto que no entra en el corazón, pero no desesperéis, ellas son como acertijos e incluso como laberintos donde antes nos ponen a prueba las intenciones y hasta la misma pasión, ellas son puro frenesí como brasas que no decaen.

Llegaras al darte completo por entre los pasadizos donde habrás de ser juzgado como un ser sincero o un farsante, y será entonces cuando se te revele un si verdadero por tu honestidad y tu educada insistencia.

La virtud que mejor viste contra la ignorancia es la paciencia construida con aquella esencia incorpórea arrimada a unas briznas de alegría, pero no la acompañes nunca con la aburrida y pesada seriedad, te huiría de las manos, hasta huiras de ti mismo --uf, como se le vuelca a uno el corazón

Ahora vuelvo al hilo de un encuentro casual.

Corría el mes de abril hacia un florido mayo de aromas ardientes sobre la raya de la media noche cuando se oyó el estruendo, aconteció a las veintiuna y treinta idos minutos cruzando a lomos de un tren de cercanías en el trayecto hacia la vuelta diaria hasta mi hogar en uno de los habituales días más comunes y cotidianos cuando hubo de aparecer esa suma de signos casuales con los que solo a veces el destino es capaz de obsequiar.

Suele suceder que entre ciertas manías personales que a todos nos azotan ocurra que eslabón a eslabón se inicia un circulo que aumenta en nosotros una empatía ascendente que va cobrando sentido en cada gesto y en cada palabra sobre un suceso concreto hasta llegar a coronar el broche que ha de cerrar la cadena con esos trocitos de anillos que cada uno inconscientemente ha labrado en los demás bordando una atracción inesperada como de cuento de Aladino que no se volverá a repetir; pero volviendo a retomar esa parte esencial que se conforma como un grano de avena ante todo lo que nos hace completos y únicos, habré de confesar con cierto apuro que mi pequeña manía dentro del mundo de los números son los múltiplos de tres, digamos que suelo relacionar ciertos hechos cuando acaecen y he de tomar una decisión sin mayor relevancia siempre que tenga que ver con este cosmos interrelacionado entre la aritmética y la vida en sí, aunque supongo que a estas alturas ya habréis adivinado que sin ninguna duda siempre me decanto por un tres, un seis, un nueve ….. En fin, un hecho sin ninguna importancia y que no trasciende más allá de una actitud sencilla que a mí me hace feliz y con la que siempre caso bien.

Corría el mes de abril hacia un florido mayo cuando en el interior de aquella locomotora inolvidable se apostillo un designio como destino final.

Anidada en el borde de las nubes volaba la imaginación al compas de unos pensamientos que se escurrían ensimismados admirando a través de la ventanilla un paisaje de sombras que se abocaba perfilando las siluetas en la oscuridad mientras como hipnotizado masticaba la idea de continuar la apetecible lectura de un libro al hilo de un ansia con esa voraz hambre que me caracteriza por querer ahondar no en si en el conocimiento sino en disfrutar de las vivencias y las reflexiones licitas bordadas por un buen autor y de camino ir a aprender un poquito más de narrativa --algo que tanta falta me hace por mi gran torpeza cuando me enfrento a solas sobre ese terrible vacio de las hojas en blanco-- Libro en mano, mano en el cabezal del asiento y decisión firme de comenzar la lectura frente a otra señora ejecutando la misma tarea, ocurrió, se sucedió como un rayo, calló a pulmón abierto; Celia se desplomo con una velocidad de vértigo contra el metálico reposabrazos para aparecer desparramada sobre un suelo en movimiento constante – y cuan torpes nos volvemos a veces— Claudia y yo aprovisionados con algo de compasión pero cortos de reflejos acudimos a calibrar su estado físico y emocional, pero no fue gran cosa, todo termino en un pequeño susto sin el mayor percance que un moratón y el conseguido dolor permanente.

Después nos ocupo el festejo de una tertulia tras las oportunas y necesarias presentaciones. Fue en este momento cuando decidimos ir a la celebración inaugural de un regalo etéreo como invisible que nos invade de orgullo personal e individual al conocer a nuevos seres ante el aura de misterio con la que somos envueltos en cada lugar e instante como un enigma.

Celia, nuestra humilde protagonista de ascendencia Chilena resulto ser paisana de Claudia, la señora sentada frente a mí en su buen hacer como una lectora ocasional también era chilena asentada en Vilafranca del Penedés pero natural de un Santiago de Chile con quien tengo una deuda pendiente puesto que allí quedan quienes me esperan.

Me espera alguien a quien he de ir a conocer en su profunda esencia como un legado dejado en la humanidad, a un portento ahora universal y padrino de todos los autores laureados y aun mas de los que no tienen patria, de los sin techo y demás allá de los Slums, de los de la tierra de los sin nada como ocurre en la ciudad de Bombay como la locomotora económica de un país tan intrínseco como la India, son realidades contrapuestas que se dan a escasos centenares de metros y que erizan la piel y le hunden a uno el alma en ese eterno instante, pero una vez fugado del dolor que abrasa las venas revisas la existencia y aun te amas mas para no olvidarles nunca jamás frente a la dignidad que muestran ante las adversidades de tener que elegir --hoy la vida y mañana la muerte-- nada mas les queda a excepción de la sonrisa y una resignación celestial mientras pasan registrando las horas los escuálidos cuerpos tan divinos por dentro. Venero y envidio sus rostros y más aun sus siluetas bordeadas de estrellas fugaces que vuelven a pasar una y otra vez por entre sus límites sagrados en el espacio que ocupan. He sido tan afortunado de estar acompañado en una vez, ahora sois vosotros los siguientes, los elegidos para volver desde ellos hacia vosotros mismos hasta siempre.

También me espera por esa tierra latente de la América profunda una gran amiga a la que le debo tanto; se le adivina una divina presencia repartida en varios seres comandados por una poetisa como bajada de los cielos en nombre de la madre de todos los ángeles cuyos versos son pan y vino en los desiertos lunares donde abundan los mineros tan valientes, tan acostumbrados a la solitud de las cavernas de la madre tierra, tan acostumbrados al cinc, y a los azufres, también al cobalto y al cobre, al basalto y a los cuarzos. Ellos son mis preferidos, los cuarzos tan exquisitos como nacidos para amar si se les habré después de aceptar la aspereza aparente que envuelve su estructura cuando se te estalla como dinamita decorada con luciérnagas migratorias del amazonas para la ocasión.

Claudia, Celia y yo fuimos coincidentes en esa admiración interior con la que poco a poco se queda sedimentada de gota en gota por cada ola en su huida, de grano en grano por cada brisa de arena repartida por el viento regado de voces, de gentes y de confesiones que surcan las noches desde todos los rincones de Chile.

Hay que querer a un país que nos dio cobijo, refugio, sustento y que nos ahuyento de nuestra cruda guerra civil con la que fuimos bendecidos para ir más allá de los infiernos, al inframundo donde todo deja de crecer, donde perder el sentido y el interés por uno mismo resultaba tan común y natural como la abrumadora preocupación carcelaria que monopolizaba nuestra desazón por quienes nos esperaban fuera de los gruesos muros de arena, sol y silencio frente a la vastedad infinita de los desiertos que alcanzan más allá del salitre.

Que atentos y espabilados estaban estos instruidos hombrecillos ocupados en nuestra custodia, hombrecillos carcomidos por el mismo sistema que Kafka supo expresar tan bien en su temerosa novela de sombras y episodios edificados para cortar el aliento y abortar la escasa felicidad con la que somos obsequiados para antes de ir a un homenaje personal para el que nunca estamos preparados. Solo es por designio y fuerza mayor que nos instala en la fosa de la paradoja institución miliciana que secuestra las almas a su hora al ser llamada y convocada por el único testigo con azada vestido de negro de muerte tan diáfana y diferente al luto tan riguroso y tieso de los hambrientos poetas de capa española de antes y de ahora, y de entre ellos yo mismo cuento como el primero en la inagotable lista de sueños incumplidos antes de volver al Edén prohibido que desde ahora inauguro abierto para todos los seres humanos que sean capaces de proclamarse mujeres y hombres libres de cualquier atadura celestial.

No, no honrare a más iglesia, ni a más catedrales, ni a ningún otro templo de culto.

Si, si entrare en todas a admirar la devoción y la firmeza, la misma de la que están faltos algunos de sus líderes cuando enmascarados tras los pulpitos aun siguen mintiendo y disimulan a mas altura de sus cabezas y sus pies, se les aplana tanto el coraje a estos cristianos paganos de agua dulce cuando no toman partido fuera de lo no escrito en los textos, y cuan distintos nos cortejan los otros, también de otros continentes de un mismo contenido y contexto.

Ellos si comulgan y se ensucian, y tanto todo lo cubren con sus túnicas de vivo azafrán, solo dadles un motivo y una intención y será que sobre sus yaks que bajaran del único Himalaya, y de Candanchu, y de Bangkok, y de Chian Mai, y hasta de la pecaminosa Phuket desde los mismos infiernos de Paton Beach, y de la Lasaderia de detrás de la ciudad perfilada de rojos de Beijing la Pekín antigua contigua a la plaza de Tianan Men corazón y nexo cultural de un país remodelado y no olvidado que se mancho las manos de sangre inocente que no tocaba imprimir en las páginas de la historia. No, no hay excusas, no existe el perdón para tales sacrificios. No, no hay que dejar en el olvido a los héroes más valientes. No, no hay otro homenaje para con los civiles que honrarles con la memoria más firme y mas férrea. No, no existen apóstoles de carne y hueso más honestos y celebrados por mi pasión ascendente hacia ellos, son ellos los de Tianan Men como los segundos mineros de Iquique tan consecuentes con sus actos en sus infinitas huelgas para poder suspender los pies fuera del lodo a través de los más sencillos tablones con la suma de los que quedaron por debajo tras los fusilamientos, pero no fue menos la desproporcionada masacre que a boca jarro y sin previo aviso asolo a la institución más sagrada, ocurrió en la sala de estar de la democracia mientras las mujeres de los mineros esperaban pacientemente a ser recibidas por un presidente, quedaban contenidas en la misiva sus suplicas a una problemática laboral de dimensiones nacionales ante una precariedad insostenible en el seno de las familias, y si, si que fueron recibidas a balazos por la orden gubernamental de un tirano y los secuaces que ejecutaron y perpetraron tan vil atrocidad en un acto tan cobarde --las ordenes ilegitimas son normas para no obedecerlas, pudieron quedar almacenados los fusiles en las armerías, no han de ir las manos contra los gatillos apuntando hacia ellas tan desalmadas de venganzas, tan provistas de vida, tan visionarias, tan inocentes, tan dulces…

Ellas lo son todo. Todo lo mostraron, su determinación, su coraje y hasta un futuro que es ahora nuestro presente.

Pero volviendo de este enmarañado vaivén emocional de ir dando saltitos en la historia que otros escribieron tan verídica, real y ordenada, volviendo en la propia historia personal que yo me he montado de una forma tan desconcertante y anárquica que hasta a mi mismo me cuesta encontrar el hilo en este carrusel desmesurado de emociones –Y ni imaginarme quiero la encrucijada mental que tendréis vosotros, pero en ocasiones me dejo ir en unos deliciosos desvaríos a los que nombro sueños salvajes para cuando se está despierto y nuestra realidad es tan cruda que necesitamos evadirnos aunque sea en una dirección inexacta que resulta hartamente reconfortante pero a la misma vez tan caótica en contenido como en orden. Y quien puede negar la máxima de que este mal acudir al cuentacuentos, a los recuerdos atrás en los años de juventud, a las hadas o la misma ciencia ficción entre tantos otros apasionados valientes héroes como unos ídolos que cada uno teje dentro de sí aunque la madurez de su edad choque con los cánones establecidos que nos indica o nos marca nuestra sociedad. No, nadie puede negar esta máxima. No, nadie os puede negar este derecho adquirido por el que también se dejaron la piel todos nuestros antepasados.

Y ahora prosigo en mis desvaríos….

Así fue como conocí a la nieta de la gran amiga y confidente personal de Pablo Neruda, fue la abuela materna de Celia quien medió e hizo de correo con cada uno de esos veinte poemas de amor y una canción desesperada entre el tierno e imposible amor entre Neruda, un pobre poeta muerto de hambre que no tenia donde caerse al lado de una dulce joven dama de sociedad a la que su clase social no le permitiría volar hacia uno de los más ilustres analfabetos que la literatura nos ha entregado, a Pablo Neruda, un analfabeto capaz de haber vencido al orgullo, alguien que jamás se proclamo a si mismo ilustre, sabio o erudito, alguien que se considero así mismo un analfabeto de la vida.

La perdí la pista a Celia en Villafranca del Penedés donde habré de regresar para quedarme. Se obsequia tanto esta tierra, me han llevado tantas voces hasta ella, el inicio de una amistad entre dos chilenas y un español, y el destino nos extravió, y…

Un fragmento de dos frases para el final de un inicio de un nuevo trayecto.

–Me queda tanto por aprender en lo poco que he descubierto, ahora llega el momento de volver—A PN.

RRD.