lunes, 29 de junio de 2009

MANIFIESTO

Me ha entristecido inmensamente que un obscuro pasado vuelva a ser presente, que unos pocos moradores a la sombra de la negra noche, en su ambición de poseer lo que por derecho no les pertenece hayan asaltado las escasas propiedades de un pueblo tan querido por su gente.
Los tesoros, palacios, haciendas, periódicos, juzgados, bancos y las acequias de bronce se les salían por los ojos. Y en un último capricho han contagiado a sus generales, les han invitado a expoliar el futuro de sus hijas e hijos, les han agasajado con promesas decadentes de lujosos botines imaginarios. Y hasta en el último bastión anhelan lo único que queda. Sueños de piedra y cal, el aire de unos pulmones capaces, la tez de unos rostros fraguados en barro, el olor natural de unos cuerpos bañados en cebada y caña, las agrietadas manos de obreros curtidos en naranja, el inmenso amor de quienes les amamantaron y encorvadas perdieron su juventud como el invierno devora al otoño.
No hallarán más en este hermoso y cálido paraíso de Honduras, ya podrán escarbar hasta sus mismas entrañas, solo estarán acompañados de espejos, de fantasmas.

2 comentarios:

antonio castillo dijo...

Rafael, me ha encantado tu texto en Tirano. Me parece extraordinario, fresco, imaginativo y de una riqueza descriptiva desbordnate. Si esto le suena a "pasteleo" a alguien, pues peor para él.

Rafael dijo...

Hola, Antonio.

Te quiero agradecer tus entrañables palabras con la siguiente entrada, se que te gustara.

Un saludo.