miércoles, 23 de septiembre de 2009

QUE PRETENDES

Furtiva, cautiva en otros tiempos, educada en otras formas tan distintas, tan distantes. LLegas y te desvaneces como la niebla, precisa e inquieta como el humo. Trepas por entre madrigueras de color caña y sabor azufre; canela tu olor, resuelta a beberte occidente y derramar al atlántico por entre los pechos. ¿No se cuanto tiempo tus pocos días tardaran en someter a nuestros avezados cuerpos? difícil resistirse a extremidades untadas en panela, evocadoras de espasmos, de fiebre en sutiles campos de nogales que exhalan momentos para la eternidad, de aquellos que hasta los muertos vestirían en su último aliento.

Yo te esculpiré de ancla a la cintura de Calcuta para saciar la escasez y la estrechez que el hambre anuncia en el cadalso de figuras cinceladas de perfil y aire, te derramaría como agua nacida hasta lo último que ha de llegar.

Yo te esculpiré de salvoconducto al alma de mis apreciados latinos entre hechizos y encantamientos celestes que graviten en compañía de sus enfermedades en blanco y negro. Madrugas, rodeas la mañana con las enaguas de tu vestido y descalzos te besamos la frente y fresas con cerezas nos llevamos a los labios para untar otros labios y contagiar otros cuerpos. Y entre limones y columnas te dibujare gustoso en mi memoria en tonos ocres y estrellas fugaces sedientas de voces distintas.