sábado, 27 de febrero de 2010

Desde Barcelona llego hasta Chile. Mi segunda Patria.



No quedan familias humildes en una hermosa y honrada circunferencia de la que yo no quiera recoger calideces, pero con Chile ando hermanado, por siempre desde mis refugios todos mis nombres se astillan de norte a sur, entre Arica, Atacama, Concepción y Punta Arenas; no es menos por la región salitrera en La Palma junto a Santa Laura con sus mineros excomulgados de las comodidades de Santiago. Y las gentes de Viña en Valparaíso, cuan infinitas veces les acunan y les mecen en nanas y Copihues en hamacas trenzadas en cobre sobre la ciudad de las escaleras por otros hermanos también expatriados. Recordados desde Viña sois por una poetisa que os susurra al oído de Chile como a paisajes escogidos convertidos en canticos que han de llegar desde Iquique hasta la última frontera en tiernos y cálidos mensajes enviados por aquellos que jamás se rindieron, mensajes hoy recogidos, amarrados al alma con coraje. Andan bien atados y cosidos todos los corazones chilenos dispuestos a nunca huir de una batalla, yo aquí me quedo para aprender de vosotros el modo de como acogéis a la vida.

Engarzados para ustedes hoy los versos nos duelen, a ella un poco más; nos duelen los esfuerzos rotos, las familias con heridas abiertas ¡ y que ahora quien se las cierra! nos duelen las costumbres profanadas, los hijos extraviados, nos duelen los noviazgos ahora prohibidos, hartos quebrados todos los altares invadidos han sido, de voces y lagrimas.

El luto ha hecho presencia en la noche más triste y oscura, amargos los cuerpos nos hunden e inundan con ellos, luceros que brillan y lloran en ellas los cíclicos cambios que trae consigo un seísmo mondado y redondo que quieto no queda. Se han caído las sonrisas por los acantilados imaginarios de los andes amados; errantes los besos han mudado los colores en grises y opuestos los polos son uno que mira perplejo la luna escondida que tiembla a orillas de un valle.

RRD.