sábado, 9 de abril de 2011

En un 2011 como en un año de una vida me abrazo a un deseo en cada día.

En un uno de enero.

Me gustaría sentir menos miedo en cada mañana.

En un dos de enero.

Ahora son tus ojos los que me acercan a hoy.

En un tres de enero.

Ordeno los huecos de los tiempos pasados guardados en los trajes gastados sobre las cenas atendidas y atentas en todos los sábados que nos invadieron enteros.

En un cuatro de enero.

Desde esta terraza una silueta asciende al este a la misma altura de la abadía de Montserrat y se anuncia como un inicio.

En un cinco de enero.

Me regalo una hora más de luz robada al sueño porque ir a soñar quiero a esa poetisa en la que tan pocos han viajado en sus versos.


A Freya H.N.

En un seis de enero.

Sé quién eres, te he conocido cuando me has entrado como una daga sin pedir permiso ni audiencia hasta la rabia incontenida que me abrasa de cólera esta arrogancia de la que no se huir.

En un siete de enero.

En mi último reducto de aliento quisiera ser llevado al aire al subir al olvido donde anhelo quedar dormido entre polvo de estrellas y los hijos.



RRD.

3 comentarios:

Mari Carmen Azkona dijo...

Un diez de Mayo

Esto no es un deseo sino un propósito. Me comprometo a no dejar pasar un mes para visitar un amigo. Puedo decir que la falta del tiempo, la espiral en la que me sume la realidad...pero no me consuela. Los amigos son un gran regalo que hay que cuidar.

Un abrazo, Rafael, me han gustado tus deseos.

Mari Carmen Azkona dijo...

Mi querido Guadiana, el otro día vine a dejar, no un deseo tan bello como los tuyos, sino un propósito: el de no dejar pasar el tiempo sin visitar la casa de un amigo.

El comentario desapareció, no se puede fiar una de la red, es tan volátil...pero mi propósito continua intacto y aquí estoy de nuevo. Soy muy cabezota...

Un abrazo.

Rafael dijo...

Hola querida Mari Carmen, siempre me alegra recibir tu visita, y yo siempre perdido por esos mundos nuestros será que de hoy no pasa que acuda a agradecerte la confianza que depositas al sentirme alagado por esa fraternal intención tan tuya de no dejar de pasar por la casa de los amigos, y yo de paso habre de tomar ejemplo de una determinación tan hermosa.
Un tremendo abrazo.

RRD.